Invertida durante el embarazo. ¿Se puede o no se puede?

Para algunos profesores de Yoga este tema puede resultar controvertido. Porque hay dos aspectos: los que creen que está bien practicar posturas invertidas durante el embarazo y que este tipo de postura tiene muchos beneficios, y por otro lado, los que creen que el tema manejo de energía y el riesgo de caídas dan razones para contraindicación.


Si buscas estudios científicos sobre el tema, no encontrarás una afirmación que diga con 100% de certeza: no puedes hacerlo en absoluto.


¿De qué lado estás?

Mujer embarazada practicando postura invertida llamada en Yoga de Sirsasana B.

Yo, como practicante de Yoga embarazada, opino que en el primer trimestre y hasta la mitad del segundo trimestre del embarazo no es tan difícil practicar invertidas, debido al tamaño del útero, y que solo se debe tener cuidado del riesgo de caída. Cuando la mujer embarazada no tiene problemas de salud como hipertensión arterial, hernia cervical, glaucoma y reflujo, ni siquiera se clasifica con un embarazo de alto riesgo y ya tenia la práctica de invertidas en el Yoga.


Yo, como profesora certificada de Yoga, soy de la opinión de que ninguna mujer embarazada debe practicar invertidas completas donde las piernas estén extendidas hacia arriba. Por las siguientes razones:


1) Riesgo de caída en cualquier momento. La caída puede provocar el desplazamiento de la placenta, aumentando el riesgo de complicaciones.

2) Cuanto mayor sea el crecimiento del útero:

a) cambio en el centro de gravedad del cuerpo y la percepción del equilibrio.

b) mayor presión de los órganos sobre el diafragma, dificultando o acortando la respiración.

c) aumento de la presión arterial.

d) aumento de la presión en el estómago, lo que puede causar reflujo.

d) mayor fuerza muscular del abdomen y músculos intercostales para levantar las piernas.

3) dirección contrária del flujo de energía Apana Vayu que naturalmente se vuelve más activa en el cuerpo debido a la presencia del feto. Tal energía es responsable de la función de eliminación, como la excreción, la menstruación, el flujo de energía hacia abajo y hacia afuera del cuerpo, muy presente y activo en la región de la pelvis y el bajo vientre.


La pregunta fundamental que hay que hacer sobre hacer invertidas durante el embarazo es: ¿Por qué quieres practicar invertidas durante el embarazo?


Si hacer invertidas tiene mucho sentido para ti mentalmente y el estado de bienestar vale la pena cualquiera de los riesgos, entonces ya lo has decidido. Sin embargo, si en algún momento tienes dudas o no tienes una respuesta verdadera a la pregunta fundamental, entonces quizás no debas practicar la invertida en este momento.


Algunos profesores de Yoga dirían que los beneficios de la invertida durante el embarazo están en la mejora de la circulación sanguínea en las piernas, en el alivio de la tensión en la zona lumbar, en el mejor encaje del bebé en el útero. Honestamente, no tienes que hacer invertidas completas para obtener estos beneficios.


Hay invertidas clásicas, donde los riesgos son nulos o bajos para el estado del embarazo. Posturas como: Perro que mira boca abajo (Adho Mukha Svanasana), Perro de tres patas (Eka Pada Adho Mukha Svanasana), Corazón derretido (Anahatasana), Pinza (Uttanasana), Gran angular (Prasarita Padottanasana), Medio puente (Setu Bandha Sarvangasana). En cuanto al beneficio de mejorar la circulación sanguínea en las piernas, se puede sustituir por posturas como: bastón con variación de espalda en el suelo y piernas en la pared (Dandasana), medio puente con variación de apoyo en las lumbares y elevación unilateral de piernas (Setu Bandha Sarvangasana) .


Cada embarazo es único y se debe respetar la forma en que cada mujer embarazada siente y ve su propio embarazo.

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